Fracturas de escafoides y otros huesos del carpo
El carpo consiste en una conjunción de 8 huesos que forman parte de la articulación de la muñeca, estos huesos son de pequeño tamaño, pero juegan un papel esencial en el movimiento de la muñeca y en correcta transmisión de cargas desde la mano hasta el resto de la extremidad superior, por lo que las lesiones a este nivel pueden llegar a ser muy invalidantes, afectando seriamente a la funcionalidad de la extremidad superior y la calidad de vida de las personas.
El carpo está constituido por dos hileras de huesos, la proximal, formada por escafoides, semilunar, piramidal y pisiforme; y la distal, compuesta por trapecio, trapezoide, hueso grande y ganchoso.
El hueso más frecuentemente lesionado es el escafoides, seguido de lejos por el resto de huesos del carpo. Este hueso presenta la singularidad de que su “pobre” vascularización, le hace difícil de consolidar tras una fractura, por lo que es fundamental un tratamiento especializado.
Las fracturas de escafoides y de los demás huesos del carpo se producen frecuentemente por traumatismos, siendo una caída con la mano extendida el principal mecanismo lesional del escafoides. Otros traumatismos frecuentes son los accidentes deportivos, los accidentes de tráfico o los golpes directos sobre la muñeca.
Síntomas de las fracturas de escafoides y otros huesos del carpo
Los síntomas de una fractura en los huesos del carpo incluyen:
Dolor
Aunque se puede irradiar, el dolor suele estar localizado en el hueso fracturado, y reproducirse con la carga axial y los movimientos de la muñeca.
Inflamación
La zona fracturada suele presentar signos inflamatorios derivados de la fractura.
Esquimosis y hematomas
Debido al sangrado que se produce desde el hueso fracturado, es posible presentar manchas cutáneas o acúmulos de sangre.
Disminución del rango articular
Las fracturas pueden presentarse como una limitación del rango articular normal.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza habitualmente con una correcta historia clínica y exploración, con lo que se consigue un alto índice de sospecha, y se apoya en pruebas de imagen para su confirmación. Se suelen realizar radiografías en diversas proyecciones, aunque en algunos casos es necesario recurrir a un escáner (TC) o resonancia para el correcto diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento va a depender del hueso fracturado, trazo de fractura y localización de la misma, así como de las características del paciente, sus preferencias, y el tiempo de evolución, de manera genérica el tratamiento podría ser:
Inmovilización
En aquellos casos de diagnóstico precoz, donde la fractura no esté desplazada, suele ser suficiente con una inmovilización adecuada con férula.
Tratamiento quirúrgico
En Aquellos casos de fracturas evolucionadas, o desplazadas o en las que ha fracasado el tratamiento conservador, suele ser necesario la intervención quirúrgica para la resolución.
Complicaciones
Una complicación relativamente frecuente de las fracturas de escafoides es la pseudoartrosis y la necrosis avascular de su polo proximal, las cuales se producen por una falta de aporte sanguíneo adecuado, que se interrumpe cuando se produce la fractura. En estos casos es esencial acudir a un especialista para aumentar las probabilidades de éxito, siendo frecuente tener que emplear una combinación de procedimientos quirúrgicos para su resolución, los cuales suelen incluir osteosíntesis, injertos óseos no vascularizados e injertos óseos vascularizados pediculados y libres.
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